Las pruebas A/B de CTAs pueden mejorar las suscripciones sin dañar la confianza. Aprende qué probar en colocación, copy y diseño, y reglas para no engañar a los lectores.

Las páginas informativas tienen un trato diferente con el lector que las páginas de ventas. Las personas llegan para aprender algo, resolver un problema o verificar un dato. No vinieron a que les vendan. Por eso incluso cambios pequeños, como un botón más llamativo o una frase de copy más agresiva, pueden sentirse como una promesa rota.
Un buen CTA puede ayudar igualmente. Si alguien acaba de aprender a solucionar un problema, un siguiente paso como “obtener una lista de verificación”, “ver un ejemplo” o “probar una herramienta” puede ahorrar tiempo. El riesgo aparece cuando el CTA compite con el contenido: interrumpe una explicación, se repite en exceso o convierte la página en una serie de distracciones.
Las pruebas también pueden sentirse arriesgadas porque es fácil interpretar mal qué significa “ganar”. Si suben los clics pero los lectores se van antes, se quejan o dejan de volver, no has ganado realmente. En contenido informativo, el éxito se ve así: la página sigue siendo fácil de leer, el CTA se siente opcional y las personas que hacen clic están satisfechas con lo que encuentran.
A veces la prueba simplemente no es la decisión correcta. Si cambias cosas sin suficientes datos, perseguirás ruido y empeorarás la página sin motivo.
No hagas pruebas todavía si:
En páginas informativas, la forma más rápida de perder confianza es lograr que el CTA parezca un truco. Las pruebas de CTA son seguras cuando cambias cómo se presenta la invitación, no lo que significa el artículo.
Concéntrate en la claridad y la visibilidad sin cambiar la promesa:
Una vez que elijas una prueba, bloquea el artículo. El titular, las afirmaciones, los ejemplos y las recomendaciones deben ser idénticos entre variantes para que estés probando el CTA, no otra historia.
Evita cambios que alteren el significado, presionen al lector u oculten detalles importantes. No pruebes:
Una regla simple: si un lector se sentiría engañado tras hacer clic, no es una prueba. Es un problema de confianza.
Las pruebas de CTA son más seguras cuando defines qué significa “bien” antes de tocar la página. De lo contrario, una prueba puede “ganar” en clics mientras daña la confianza silenciosamente.
Empieza con un objetivo principal por página. Para contenido informativo, elige la acción que mejor coincida con la intención, como suscripción al boletín, solicitud de demo o descarga de una plantilla. Tener múltiples objetivos difumina los resultados y dificulta las decisiones posteriores.
Luego elige una métrica de experiencia del lector que proteja la página. Buenas opciones incluyen profundidad de scroll, tiempo en página, visitas de retorno o el porcentaje de lectores que llegan a la sección del CTA. Si los clics suben pero la gente deja de leer antes, tómatelo como una señal de alarma.
Escribe unas reglas innegociables y mantenlas simples:
Finalmente, define condiciones de parada por adelantado. Ejemplos: un pico en quejas, un aumento de retrocesos rápidos tras el CTA o una caída notable en la profundidad de scroll por debajo de un umbral que definas. Decide estas reglas antes de ver resultados para no convencerte a ti mismo de mantener una variante dañina.
Elige un tipo de página y cíñete a él en la primera ronda. Un formato consistente (como entradas de glosario o guías prácticas) reduce el ruido porque los lectores se comportan de manera más parecida en esas páginas.
Escribe una hipótesis clara que conecte un único cambio con una razón.
Ejemplo: “Si movemos el CTA debajo del punto clave, más lectores harán clic porque comprenden el valor primero.”
Mantén cada experimento enfocado en una variable. Si cambias colocación, redacción y color al mismo tiempo, no sabrás qué provocó el resultado.
Una secuencia limpia se ve así:
Una división 50/50 suele ser la más fácil de interpretar. Ejecuta el test el tiempo suficiente para capturar el comportamiento habitual entre semana y fin de semana. Decide por adelantado cuándo parar para no mirar antes de tiempo y declarar ganador por azar.
Sigue la conversión principal, pero vigila señales de que la página se volvió agresiva o confusa. Si las conversiones suben mientras el engagement cae drásticamente, considéralo una alerta, no una victoria.
La mayoría de los cambios de colocación resultan seguros cuando siguen una regla: da valor antes de pedir algo.
Una comparación fiable es arriba del pliegue vs. después de la primera respuesta clara. Si tu página responde “¿qué es X?”, coloca el CTA después de ese primer párrafo útil para que parezca un siguiente paso, no un peaje.
Colocaciones que suelen respetar la atención y la intención incluyen:
Los CTAs fijos (sticky) requieren cuidado extra. Pueden ayudar en páginas largas, pero también parecer un pop-up que nunca se va. Si alguien tiene que descartarlo para leer, es demasiado agresivo.
En una página informativa, el copy del CTA debe leerse como un siguiente paso útil, no como un giro repentino hacia la venta.
Empieza por emparejar el verbo con la mentalidad del lector. “Ver ejemplos”, “Descargar la plantilla” y “Obtener la lista de verificación” suelen encajar mejor que “Comprar ahora” cuando la página es principalmente educativa.
Haz la promesa específica para que el clic nunca sea una trampa. Di qué ocurre tras el clic en palabras sencillas. “Ver 5 ejemplos reales de CTA” fija expectativas. “Obtener la guía” está bien, pero “Obtener la guía (PDF, 7 páginas)” es más claro y reduce la frustración.
El microcopy cerca del botón es también un área limpia para probar, porque aporta claridad sin cambiar el mensaje principal. Una línea corta como “Puedes darte de baja en cualquier momento” puede aumentar los clics y a la vez proteger la confianza.
Evita afirmaciones vagas y respaldos implícitos. Si el contenido es neutral, no añadas un copy de CTA que de repente declare una opción como “la mejor” a menos que puedas justificarlo claramente en la página.
Un buen diseño de CTA en una página informativa debe sentirse parte de la experiencia de lectura, no como un pop-up camuflado. Las pruebas de diseño más seguras son pequeños cambios que mejoran la claridad y la accesibilidad.
Protege primero el flujo. Prueba espacio y tamaño antes que cualquier elemento llamativo. Un botón puede ser visible sin ser el elemento más estridente de la pantalla. Mantenlo cerca de la columna de texto, dale espacio para respirar y evita bloques de gran tamaño que rompan el ritmo del artículo.
El contraste es un punto práctico para comenzar porque ayuda a todos. Si un color solo funciona siendo neón, normalmente está compitiendo con el contenido en vez de apoyarlo.
Si quieres unas pocas variantes simples, prueba una por vez:
La forma más rápida de perder confianza es hacer que un CTA parezca parte del artículo cuando en realidad es un paso de venta. La meta no es engañar a la gente para que haga clic. Es ayudar a los lectores adecuados a dar el siguiente paso con expectativas claras.
Usa etiquetas que digan la verdad. Si lleva a precios, di “Ver precios”. Si inicia una prueba gratuita, di “Iniciar prueba gratuita”. Si suscribe a alguien a emails, dilo.
Haz que el CTA coincida con la promesa de la página. Si tu titular e intro son educativos, un repentino “Comprar ahora” se siente a bait-and-switch. Un ajuste mejor es un siguiente paso que continúe el mismo viaje, como una plantilla, ejemplos o una herramienta que realmente encaje con lo que enseñó el artículo.
También evita patrones que parezcan acciones del sistema. No uses botones falsos de descarga, iconos de advertencia o colores tipo alerta que impliquen que el lector debe hacer clic. Y no uses etiquetas que suenen a navegación (“Continuar”, “Siguiente”) si el destino es una suscripción.
Una rápida comprobación de confianza antes de publicar:
La mayoría de las pruebas de CTA fracasan por razones aburridas, no porque los lectores odien los CTAs. La trampa más grande es celebrar una “victoria” que desaparece la semana siguiente porque fue ruido, o porque el cambio dañó la experiencia de lectura.
Errores comunes incluyen cambiar varias cosas a la vez, declarar un ganador demasiado pronto y optimizar por clics sin vigilar el engagement. Las contradicciones son especialmente dañinas. Si tu artículo recomienda empezar por algo sencillo pero el CTA empuja de pronto a un paso pago y urgente, los lectores se sentirán engañados.
Tampoco ignores el móvil. Un CTA que se ve bien en escritorio puede cubrir párrafos en un teléfono o empujar el contenido hacia abajo. La velocidad de la página también importa. Añadir diseños pesados puede borrar ganancias de conversión silenciosamente.
Antes de lanzar un experimento de CTA en una página informativa, haz una pasada rápida de confianza:
También anota tu hipótesis, fechas, audiencia/tipo de página y el cambio exacto que hiciste. Evita repetir pruebas y facilita la explicación de los resultados.
Tienes un artículo práctico que posiciona bien y trae tráfico constante. La gente lee, pero muy pocos se suscriben a tu boletín o actualizaciones del producto. Quieres probar CTAs sin convertir una página útil en una página de ventas.
Empieza con una prueba clara: el CTA al final del artículo.
La Variante A lo mantiene honesto. Tras el párrafo final, añade un bloque corto que coincida con lo que el lector acaba de aprender: “¿Quieres una versión en checklist de esta guía y algunos ejemplos más? Consíguelo por email.” Añade una nota cercana y sencilla: “Sin spam. Puedes darte de baja en cualquier momento.”
La Variante B es una prueba separada (no la ejecutes al mismo tiempo que la Variante A). Prueba un aviso suave a mitad de artículo tras un paso clave, y mantén el CTA final similar a la Variante A. Si ejecutas la Variante B, no cambies nada más para saber qué produjo la diferencia.
Vigila más que las suscripciones. La confianza aparece en señales laterales:
Decide con antelación qué priorizarás. Por ejemplo, solo declaras un ganador si suben las suscripciones y no aumentan las quejas.
La forma más fácil de mantener las pruebas de CTA honestas (y no caóticas) es convertirlas en algo aburrido. Elige una plantilla de página y empieza ahí para que los resultados comparen manzanas con manzanas. Cuando cada artículo tiene un diseño distinto, acabas probando la página, no el CTA.
Un ritmo mensual simple funciona: una prueba cuidadosa por mes supera a cinco pruebas apresuradas que nunca revisas. Mantén un pequeño backlog de ideas para no hacer cambios de última hora que confundan a los lectores.
Para escalar, ayuda estandarizar cómo creas y rastreas variantes en muchas páginas. Si ya usas una plataforma de contenidos todo-en-uno que puede generar CTAs adaptativos y rastrear rendimiento, puedes mantener experimentos consistentes entre plantillas. Por ejemplo, GENERATED (generated.app) puede generar variantes de CTA y rastrear rendimiento, lo que facilita ejecutar pruebas limpias siempre que mantengas la oferta constante y apliques los mismos guardarraíles.
Mantén tus reportes ligeros y repetibles:
Trata cada prueba como una nota de laboratorio. El hábito es la ventaja, no el botón ganador único.
Empieza cuando la página tenga tráfico estable y la oferta cumpla lo que promete el CTA. Si no puedes medir resultados con fiabilidad o todavía estás cambiando el mensaje central del artículo, espera y arregla esas bases primero.
Porque los lectores vinieron a aprender, no a que les vendan. Un CTA más ruidoso o agresivo puede sentirse como una interrupción o una promesa rota, lo que reduce la confianza aunque los clics aumenten.
Los clics por sí solos no bastan. Usa una conversión principal y compárala con una métrica de experiencia del lector, como profundidad de scroll o tiempo en la página, para asegurarte de que la página sigue siendo fácil de leer.
No pruebes todavía si el tráfico es bajo, la intención del lector no está clara, la landing page o el flujo del producto decepciona, o si estás cambiando varias cosas grandes a la vez. Esas situaciones hacen que los resultados sean ruidosos y pueden dañar la página sin motivo.
Colocación, redacción que siga siendo veraz, botón vs. enlace de texto, una línea breve de apoyo que explique qué ocurre tras el clic, y pequeños cambios de fricción cuando la oferta es realmente la misma. Estas opciones mejoran la claridad sin cambiar el mensaje del artículo.
Evita promesas engañosas, urgencia falsa, lenguaje que incite al miedo y tonos que choquen con el artículo, así como probar ofertas totalmente distintas entre variantes. Si un lector se sentiría engañado después de hacer clic, no es una prueba válida.
Mantén el contenido del artículo idéntico entre variantes y cambia solo una variable del CTA. Escribe una hipótesis clara, establece una duración fija y decide la regla para declarar un ganador antes de ver los resultados.
Da valor primero, y luego pide algo. Ubicaciones útiles y respetuosas con el lector incluyen después de la primera respuesta clara o conclusión clave, en línea junto a una sección relevante y al final del artículo para quienes llegaron hasta ahí.
Usa promesas específicas y claras que coincidan con la mentalidad del lector, como “Descargar la plantilla” o “Ver ejemplos”, y añade una línea breve que explique qué ocurre después. La claridad reduce la frustración y ayuda a que hagan clic las personas correctas.
Deja claro qué pasa tras el clic y declara requisitos como email, cuenta o pago. Asegúrate también de que el CTA pueda ignorarse sin bloquear la lectura, sobre todo en móvil, para que nunca parezca una trampa.