Utiliza esta lista de verificación de QA editorial para revisar artículos asistidos por IA en busca de errores factuales, desajustes de tono y brechas de SEO antes de publicarlos.

La IA puede redactar con rapidez, mantener una estructura ordenada y convertir notas desordenadas en párrafos legibles. Esa es la ventaja.
El problema aparece justo antes de publicar: la precisión, la adecuación y la utilidad. Un modelo puede sonar seguro y estar equivocado, sacar detalles de un contexto incorrecto o aplanar tu voz hasta volverla genérica. Si publicas así, luego pagarás con correcciones, pérdida de confianza y páginas que no rinden.
La mayoría de los problemas cae en unos cuantos grupos:
Una lista de verificación de QA repetible supera la edición “a ojo” porque fija la misma barrera mínima cada vez. Además, las revisiones son más rápidas. En lugar de volver a decidir qué significa “bueno” en cada borrador, compruebas puntos conocidos de fallo en un orden fijo y arreglas lo que importa.
Esto importa para quien publica contenido sin margen para sorpresas: editores que manejan volumen, equipos de marketing responsables del rendimiento y fundadores que publican liderazgo de pensamiento. También importa si generas borradores a escala con herramientas como GENERATED (generated.app). La generación más rápida ayuda, pero hace que una puerta consistente sea aún más necesaria.
La QA es la última milla: el borrador te acerca mucho, y la revisión editorial lo hace preciso, coherente con la marca y valioso para leer.
La revisión editorial se complica cuando cada quien juzga un borrador con una regla distinta. Antes de editar frases, decide qué debe lograr este contenido.
Empieza por la audiencia y la única tarea del artículo. ¿Ayuda a un principiante a elegir una herramienta, ayuda a un comprador a comparar opciones o enseña un proceso reproducible? Escoge una. Si el borrador intenta cumplir tres tareas, seguirás arreglando síntomas en lugar de la causa.
A continuación, define los hechos “que deben ser verdad”. Son los detalles que no dejarás variar durante la reescritura: nombres, fechas, precios, listas de funciones y cualquier número. Si mencionas un producto o servicio, escribe la redacción exacta que quieres usar y marca lo que necesita fuente.
El tono necesita reglas, no sensaciones. Escribe unos pocos do’s y don’ts claros que coincidan con tu marca. Por ejemplo: usa oraciones cortas y palabras sencillas; no uses exageraciones, promesas vagas ni “nube de marketing”. Si hay frases que siempre usas (o evitas), enuméralas.
Luego define lo básico de SEO desde el principio: el tema principal, la intención de búsqueda (aprender, hacer, comparar, arreglar) y la profundidad necesaria. Una entrada rápida tipo checklist no debe leerse como un manual, y un how-to no puede ser solo opinión.
Por último, define “publicable” en términos claros. Un borrador está listo cuando las afirmaciones centrales están respaldadas (o claramente etiquetadas como opinión), la voz se mantiene consistente, la intención queda respondida, los encabezados coinciden con lo que ofrece la página y no hay marcadores ni cifras sin verificar.
Un buen flujo evita que pulas frases mientras pierdes problemas grandes.
Ojea para comprobar el encargo. ¿Coincide el borrador con la audiencia, el ángulo y la promesa del título? Si responde a otra pregunta, arregla el plan primero.
Haz una pasada de señales de alarma. Marca lo que sea riesgoso: cifras concretas, fechas, afirmaciones médicas/legales/financieras, reclamaciones de producto y lenguaje absoluto (“mejor/siempre/nunca”).
Verifica solo lo que importa. Comprueba cada señal de alarma y deja una nota interna sobre lo que verificaste. Si no puedes comprobarlo, reescribe o elimina.
Edita por tono y claridad. Quita relleno, simplifica el lenguaje y unifica la voz.
Ajusta encabezados y SEO. Aprieta los H2, añade subtemas faltantes y quita inserciones forzadas de palabras clave.
Termina con una lectura como lector normal. ¿Fluye? ¿Hay algo confuso? ¿El siguiente paso está claro? Luego confirma el formato y que el borrador que revisaste es el que vas a publicar.
Los errores factuales se esconden en detalles que suenan convincentes. El enfoque más rápido es convertir el borrador en afirmaciones comprobables.
Lee una vez sin editar y resalta todo lo que pueda ser verdadero o falso: cifras, fechas, clasificaciones, definiciones y promesas contundentes. Si no puedes comprobarlo, no lo publiques como hecho.
Empieza por lo básico que el lector nota de inmediato: nombres propios (personas, marcas, lugares), cargos, nombres de producto y definiciones. Luego revisa las palabras basadas en el tiempo (“más reciente”, “recientemente”, “desde”), y finalmente estadísticas y comparaciones (“top 3”, “n.º 1”, “más popular”).
Los borradores de IA a menudo ofrecen razonamientos plausibles pero ligeramente equivocados: confunden causa y correlación o ponen pasos en el orden incorrecto. Cualquier párrafo de “cómo funciona” debería sobrevivir una comprobación rápida: ¿estaría de acuerdo un experto en la materia con cada paso?
Sé estricto con las citas. Si una cita no está claramente fuenteada y verificable, quítala o reescríbela como un resumen sin comillas.
Si generas borradores con una herramienta como GENERATED, trata la salida como punto de partida, no como fuente.
Un borrador puede ser correcto en lo factual y aun así sentirse fuera de lugar. Problemas comunes: relleno, vacilaciones, certezas repentinas o una voz que cambia de párrafo a párrafo.
Comienza cortando la espuma: entradas largas, afirmaciones vagas e ideas repetidas. Luego vigila las absolutas. Si algo se presenta como “siempre” verdadero, o lo demuestras, o lo restringes, o lo eliminas.
Las oraciones más cortas arreglan más de lo que parece. Para cada párrafo, pregúntate: ¿cuál es el punto? Si una frase no lo apoya, córtala o muévela.
Una prueba simple: lee el primer y el último párrafo de corrido. Si parecen escritos por dos autores diferentes, la voz aún no está asentada.
Los problemas de SEO en borradores de IA normalmente no son “falta de palabras clave”. Son desajustes entre lo que quería el lector y lo que ofrece la página.
Nombra la intención de búsqueda en una frase y relee el borrador como un lector con prisa. Si la cuestión principal no se responde rápido, el posicionamiento y la interacción sufren.
Los encabezados hacen la mayor parte del trabajo. Tus H2 deberían sonar como preguntas reales o promesas que el lector espera, no eslóganes ingeniosos. Si un H2 no coincide claramente con lo que sigue, reescríbelo.
También busca contenido “esperado” que falte. Muchos artículos necesitan al menos un ejemplo concreto para que el consejo sea utilizable. Los how-to requieren pasos reales. La intención de comparación necesita una forma clara de elegir. Los temas que generan preguntas posteriores suelen beneficiarse de un FAQ corto.
Por último, limpia el uso de palabras clave. Elige un término principal y usa variantes de forma natural. Si las palabras clave vuelven una frase extraña, el problema está en la frase.
Incluso los temas “seguros” pueden ocultar líneas riesgosas.
Primero, busca consejos profesionales accidentales. Los borradores de IA pueden deslizar instrucciones médicas, legales o financieras sin intención. Si el texto sugiere un diagnóstico, una interpretación legal o dice a los lectores en qué invertir, reescríbelo como información general o elimínalo.
Después, quita instrucciones inseguras y promesas exageradas. Cualquier cosa que pueda causar daño (o que fomente saltarse medidas de seguridad) no debe publicarse. Promesas de marketing como “resultados garantizados” y “funciona para todos” también deben eliminarse.
Luego revisa privacidad y conjeturas. Quita datos personales y evita afirmaciones contundentes sobre personas, empresas o eventos reales salvo que puedas verificarlas.
Si mencionas tu propio producto, confirma que lo describes con precisión (qué hace, qué no hace y qué depende de factores externos).
La trampa más frecuente es tratar un borrador de IA como un artículo terminado y hacer solo una pasada de gramática. Frases limpias pueden seguir ocultando afirmaciones endebles, falta de fuentes o información desactualizada.
Otro error es dejar que el borrador elija el ángulo. Si el brief es “ayudar a principiantes a elegir entre dos opciones” pero el borrador se convierte en un artículo genérico sobre tendencias, reescribir párrafos no arreglará el problema central. Devuélvelo al propósito: para quién es, qué debe hacer después y qué preguntas hay que responder.
También fíjate en secciones pulidas que no aportan valor: párrafos que repiten la introducción, reformulan un encabezado o listan beneficios vagos sin detalles. Si no enseña, aclara o respalda una afirmación, córtalo.
Cuando el tiempo aprieta, haz esta revisión corta para detectar los errores que más dañan tras la publicación:
Termina con un siguiente paso claro para el lector. No te quedes en silencio.
Si publicas mediante un flujo basado en API (por ejemplo, generando y sirviendo artículos a través de GENERATED en generated.app), añade una comprobación más: confirma que la versión final exacta está siendo servida, con el título definitivo, los encabezados finales y sin texto marcador.
Recibes un post generado por IA para el blog de un SaaS titulado “How to Reduce Churn”. Está bien redactado, pero haces QA antes de publicarlo.
En la pasada de señales de alarma ves: “Teams that add live chat cut churn by 27% in 30 days.” No hay fuente y el número es demasiado preciso. Eliminaste la estadística y mantuviste la idea útil de forma defendible: reducir fricción temprana en el onboarding suele disminuir el riesgo de churn. Si quieres un número, márcalo como “necesita fuente verificada” e inclúyelo solo tras comprobarlo.
Luego encuentras un caso de estudio vago: “One company improved retention with better onboarding.” No es accionable. Lo reescribes como un ejercicio interno concreto: revisa las últimas 20 razones de baja. Si aparece repetidamente “no pudieron configurarlo”, añade una guía de configuración en 3 pasos y una breve lista de verificación en la app.
Después arreglas una brecha de intención. El artículo explica causas de churn pero nunca menciona señales tempranas. Añades una sección clara sobre qué vigilar (caída de uso, menos acciones clave completadas, tickets repetidos de soporte, fricción en el pago) y vinculas cada señal a una acción práctica.
Finalmente, calmas el tono. Cortas líneas como “Our solution will fix churn fast” y las reemplazas por comprobaciones específicas, cambios a probar y qué medir la semana siguiente.
El mejor sistema de QA facilita el siguiente borrador.
Mantén una plantilla de QA compartida donde ya trabaje el equipo (un doc, un ticket o una nota en el CMS). Hazla lo bastante corta para que la gente la use y lo bastante clara para que dos revisores lleguen a la misma decisión.
Tras cada publicación, anota qué tardó más o qué causó más revisiones. Si el mismo problema se repite, arregla la fuente: ajusta el brief, las reglas internas o los prompts. Por ejemplo, si los borradores siguen inventando estadísticas, aplica una regla simple: no hay números a menos que el borrador incluya una fuente real para verificarlos.
Si produces contenido a escala, GENERATED (generated.app) puede ayudar a generar y pulir artículos, traducciones, imágenes de blog y CTAs. La clave es que la puerta humana de QA sigue igual: verificar afirmaciones, alinear la voz, coincidir con la intención y publicar solo lo que puedas respaldar.
La QA editorial es la última revisión que hace que un borrador generado por IA sea seguro para publicar. Se centra en la veracidad, la adecuación al encargo y la utilidad: verificar afirmaciones riesgosas, alinear el artículo con el brief y la audiencia, ajustar la estructura y eliminar relleno para que el contenido genere confianza y funcione bien.
Empieza por definir qué debe lograr el artículo: a quién va dirigido, la única tarea que debe cumplir y la idea clave que debe transmitir. Después, lista los hechos "que deben ser verdad", establece unos pocos do's y don'ts de tono, y nombra la intención de búsqueda para poder juzgar el borrador con un criterio claro en lugar de opiniones personales.
Hazlo en este orden: comprueba que el encargo encaje (audiencia, ángulo, promesa), marca las señales de alarma (números, fechas, afirmaciones sobre productos, lenguaje contundente), verifica solo lo que es riesgoso, edita tono y claridad, y finalmente ajusta encabezados y cobertura de la intención. Termina con una lectura limpia para confirmar que fluye y que vas a publicar exactamente la versión revisada.
Resalta todo lo que pueda ser verdadero o falso y convierte esas líneas en afirmaciones comprobables. Prioriza nombres propios, definiciones, formulaciones basadas en el tiempo y estadísticas precisas; si no puedes verificar algo de forma rápida, reescríbelo con un tono más prudente o elimínalo.
Desconfía de cualquier cosa muy específica, sobre todo porcentajes, plazos, clasificaciones y líneas que empiecen con “estudios muestran”. Si no hay una fuente verificable detrás, trátalo como no fiable: elimínalo o replantea la afirmación como observación defendible.
Empieza cortando el relleno: introducciones largas, ideas repetidas y beneficios vagos. Luego estandariza la longitud de las frases y el vocabulario para que coincida con tu marca, y elimina picos de entusiasmo o un tono excesivamente formal; leer el primer y el último párrafo seguidos ayuda a detectar si el tono cambia.
Asegúrate de que la página responde la pregunta principal de forma rápida y completa, y comprueba que los encabezados coinciden con lo que contienen las secciones. Si el lector esperaría pasos, un ejemplo o una forma clara de elegir entre opciones, añade ese contenido y elimina el uso forzado de palabras clave que deje frases raras.
Reescribe cualquier cosa que parezca instrucción médica, legal o financiera como información general, o elimínala. También quita instrucciones peligrosas, promesas "garantizadas" y afirmaciones contundentes sobre personas o eventos reales salvo que puedan verificarse, porque esas líneas crean riesgo legal y reputacional.
Pasar el corrector ortográfico y de gramática no basta: un borrador pulido puede ocultar afirmaciones incorrectas o falta de intención. Otro error es dejar que el propio borrador decida el ángulo; si no coincide con el brief, arregla primero el esquema y el propósito y luego edita los párrafos.
Trata GENERATED como una herramienta rápida para crear borradores, no como una fuente de verdad. Mantén la misma puerta humana: verifica afirmaciones, alinea la voz y la intención, confirma descripciones de producto; si publicas mediante un flujo API, añade una última comprobación de que la versión exacta revisada (título, encabezados y sin marcadores) es la que se sirve.